martes, 24 de abril de 2012

No hay trabajo.

Miraba cómo siete de las ocho ventanillas del banco estaban vacías. Tenía ganas de gritar que el INEM está lleno de gente que puede ocupar una ventanilla más y reducir la cola de espera, que ya traspasaba la puerta de entrada. Se entretuvo en mirar los rostros cansados y resignados de la gente. Y reparó en un joven de pelo largo, barba de cuatro días y aspecto desaliñado. Hablaba sobre ir a tomar unas copas. Y terminó animando a la persona que estaba en el otro lado de la línea, a que no trabajase mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario